Repartidores de delivery: altos ingresos, pero alta precariedad laboral según informe del BID

La industria del delivery a través de aplicaciones ha crecido exponencialmente en los últimos años, especialmente impulsada por la pandemia del COVID-19. Un informe elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en colaboración con WorkerTech y Civic House, revela que el 90% de los repartidores trabaja de manera no presencial y acude a su actividad de forma esporádica. Este estudio se realizó en 2025 y reitera la difícil situación laboral que enfrenta este sector, donde solo el 10% de los repartidores tiene un ingreso sostenido y trabaja a tiempo completo. En este contexto, los repartidores pueden obtener ingresos mayores a los de un asalariado, pero enfrentan altos niveles de precariedad.

El informe destaca que, si bien algunos repartidores llegan a ganar cifras atractivas por hora, la inseguridad laboral es alarmante. Muchos de ellos dependen de su trabajo en apps para complementar otros ingresos o, incluso, para sobrevivir en un empleo informal. La flexibilidad que ofrecen las aplicaciones puede parecer ventajosa al principio, pero oculta una realidad donde la mayoría no logra alcanzar la estabilidad económica esperada. Esto se traduce en un profundo descontento, que aún no ha sido debidamente abordado por las plataformas que facilitan este tipo de trabajos.

Además, se señala que la metáfora del «trabajo por cuenta propia» tiene su lado oscuro. Los repartidores están sujetos a la incertidumbre y carecen de beneficios básicos como seguro médico, vacaciones pagadas, y protección frente a accidentes laborales. Esto hace que muchos de ellos vivan en un estado de constante preocupación, sin poder vislumbrar un futuro seguro en sus empleos. Ante esta situación, sus reivindicaciones laborales han cobrado impulso, buscando ser reconocidos como trabajadores formales, en lugar de simples «autónomos» o «freelancers».

Otra de las conclusiones del informe es la diferencia significativa entre los repartidores que trabajan a tiempo completo y aquellos que lo hacen ocasionalmente. Los primeros suelen tener un nivel de ingreso más elevado, pero solo representan una pequeña fracción del total. Asimismo, hay un perfil de repartido que se dedica a este trabajo de manera temporal o como complemento a otras actividades. Esto implica que, para la mayoría, el trabajo en apps de delivery representa una forma de sobrevivencia en vez de una carrera elegida.

El mercado del delivery se presenta así como un microcosmos de las dinámicas laborales contemporáneas, caracterizadas por la incertidumbre y la temporalidad. Paradójicamente, estas plataformas pueden ofrecer ingresos que superan a los de un empleo tradicional, pero el costo de la precariedad se traduce en una carga pesada para los repartidores. La falta de regulación y reconocimiento laboral convierte cada entrega en un riesgo, tanto económico como físico. De esta forma, las apps de delivery revelan una faceta complicada, donde el brillo del dinero rápido se opaca con las sombras de la falta de derechos laborales.

Scroll al inicio