Un reciente informe de la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha revelado que, a pesar de alcanzar un récord en las cantidades exportadas de productos primarios, las exportaciones de productos industriales han sufrido una caída del 20% en los últimos 17 años. Esta investigación, que se centró en los últimos años hasta 2025, destaca la falta de dinamismo en la diversificación de la canasta exportadora del país. Mientras las ventas de bienes primarios como la soja y el maíz han incrementado, los productos de mayor valor agregado han perdido terreno. El estudio señala que esta tendencia es preocupante para la economía argentina, que depende cada vez más de commodities.
La primarización de la economía ha sido un fenómeno constante en los últimos años, lo que ha llevado a una mayor vulnerabilidad ante las fluctuaciones del mercado internacional. Las estadísticas indican que, mientras que la demanda internacional por productos primarios ha aumentado, la industria local enfrenta dificultades para competir. Esto se traduce en una dependencia peligrosa de un sector que puede ser impredecible en cuanto a precios y demanda. Los economistas instan a que se necesite un cambio en este rumbo.
Falta de diversificación en la canasta exportadora
El informe de la UBA subraya que, a pesar del crecimiento de las exportaciones de productos primarios, la diversificación de la canasta exportadora no ha avanzado significativamente. Este estancamiento en el sector industrial resalta la necesidad de políticas activas que fomenten el desarrollo de productos diferenciados y con mayor valor agregado. Sin el fortalecimiento de la industria, Argentina corre el riesgo de seguir siendo un país exportador de materias primas, perpetuando su condición de economías dependientes. Los productos industriales, que solían ser una parte vital de las exportaciones, han visto una disminución alarmante en su contribución total al comercio exterior.
Los expertos sugieren que la intervención del Estado es crucial para revertir esta tendencia. Medidas como incentivos fiscales, acceso a créditos y programas de capacitación para empresas podrían ser soluciones potenciales para revitalizar la industria. Además, se requiere un enfoque estratégico que priorice la inversión en investigación y desarrollo (I+D). Solo a través de políticas coherentes y sostenidas, el país podrá dar un giro significativo y avanzar hacia una canasta exportadora más variada.
A la fecha, en 2025, el panorama parece incierto si las reformas necesarias no se implementan rápidamente. La comunidad económica espera que las autoridades responsables reconozcan la urgencia de estas cuestiones y actúen en consecuencia. Optar por una política de diversificación podría no solo beneficiarse el sector industrial, sino también fortalecer la economía en su conjunto. La situación actual demanda decisiones audaces que apunten a la innovación y la sostenibilidad.











