La Galería La Paz, conocida popularmente como «la galería de los fabricantes» en el barrio de Once, cerró sus puertas para transformarse en un centro de acopio y venta de productos importados de China. Esta decisión deja en la incertidumbre a 80 locatarios y empleados que dependían de sus locales para subsistir. La reestructuración de este icónico espacio comercial, que había sido un referente de la industria local, se hizo efectiva en enero de 2025. El cambio ha generado una gran preocupación entre los comerciantes y trabajadores, quienes se enfrentan a la pérdida de sus fuentes de empleo.
Impacto en la comunidad local
El cierre de la Galería La Paz representa un golpe duro para la economía de Once, un barrio emblemático de Buenos Aires donde la venta mayorista de productos nacionales ha sido su razón de ser durante décadas. Con este cambio, se suma un nuevo componente al creciente fenómeno de la comercialización de productos chinos en el país, lo que perjudica no solo a los trabajadores de la galería, sino también a la industria local que busca mantenerse competitiva. Muchos de estos empleados cuentan con años de experiencia y habilidades que ahora se ven en riesgo por una decisión que prioriza los intereses económicos de un grupo reducido.
Históricamente, la Galería La Paz ha sido un centro neurálgico para los fabricantes argentinos. Durante años, se caracterizó por ofrecer productos de calidad nacional, desde textiles hasta artículos de ferretería. La llegada de productos chinos a precios más bajos ha puesto en jaque a los pequeños comerciantes que se esforzaron por mantener sus negocios a flote en un contexto de crisis económica que arrastra al país desde hace años. Este tipo de situaciones plantea importantes interrogantes sobre el futuro de la producción nacional y la diversidad comercial en la ciudad.
Reacciones de los comerciantes y trabajadores
Los locatarios y trabajadores de la Galería La Paz han expresado su descontento en redes sociales y en manifestaciones. Consideran que la modificación del uso de este espacio no solo ha sido abrupta, sino que también refleja una falta de consideración hacia la historia y esfuerzo de quienes han trabajado allí. Muchos de ellos alertan sobre las consecuencias que esto traerá a mediano y largo plazo, tanto en el ámbito laboral como en la calidad de la oferta comercial en Once.
La decisión de convertir la galería en un centro de venta de artículos chinos plantea interrogantes sobre el compromiso del Estado con los pequeños y medianos empresarios, quienes sostienen que la diversidad comercial es vital para el desarrollo económico local. En un contexto donde la economía argentina enfrenta desafíos significativos, el papel de empresas nacionales resulta más crucial que nunca para fomentar la producción interna y proteger los empleos locales. La realidad de la Galería La Paz es un claro reflejo de una problemática más amplia que afecta a los pequeños comerciantes en diversas zonas del país.











