Actividad económica en septiembre 2025: leve repunte mientras sectores clave caen

En el mes de septiembre de 2025, la actividad económica de Argentina mostró un leve repunte, con un aumento del 0,5% en comparación al mes anterior y un crecimiento interanual del 5%, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Sin embargo, este repunte parece ser superficial, ya que sectores clave de la economía siguen experimentando una caída. El Gobierno, encabezado por el presidente Javier Milei, no ha logrado implementar una recuperación equilibrada que beneficie a todos los rubros. Estas dificultades se dan en un contexto económico complejo y en medio de una creciente insatisfacción social.

Desempeño irregular de sectores clave

A pesar del crecimiento, sectores fundamentales como la construcción y la industria manufacturera continúan en declive. La construcción, en particular, ha enfrentado múltiples desafíos, desde la escasez de materiales hasta el aumento de los costos laborales. La caída en este sector no solo afecta el empleo, sino que también frena el desarrollo de infraestructuras necesarias para el crecimiento sostenible del país. Por su parte, la industria manufacturera se ve golpeada por la competencia externa y una caída en la demanda interna.

Otro sector que no muestra signos de recuperación es el comercio, que presenta una contracción en las ventas debido a la alta inflación y la disminución del poder adquisitivo de los consumidores. Esta situación ha llevado a muchas pequeñas y medianas empresas a cerrar sus puertas, contribuyendo a una tasa de desempleo que continúa inquietando a los economistas. Los datos revelan que, si bien existen sectores que han crecido, como la agricultura, estos aún no son suficientes para contrarrestar la caída en otros rubros cruciales para la economía.

Un repunte que no convence

Es importante señalar que el crecimiento del 5% interanual que reporta el EMAE puede resultar engañoso. Si se compara con años anteriores, el contexto actual es mejor, pero aún insuficiente para revertir las crisis estructurales que sufre la economía argentina. Durante el año 2023, la actividad económica había caído de manera significativa, lo que hace que el crecimiento actual sea algo que se esperaba y no un indicativo de una recuperación sostenida. Esta disonancia entre el repunte y el estado de sectores clave genera incertidumbre sobre la verdadera salud económica del país.

La relevancia de esta noticia radica en sus consecuencias potenciales. La falta de una recuperación equilibrada puede llevar a un aumento de las tensiones sociales y políticas, ya que una gran parte de la población siente los efectos negativos de la desaceleración económica. Además, la inacción gubernamental ante la situación podría provocar un desgaste en la confianza pública y en los inversores, crucial para una economía en crisis. Con una inflación que sigue erosionando el poder adquisitivo y sectores clave en caída libre, la pregunta sobre cómo el Gobierno planea enfrentar estos desafíos sigue sin respuesta.

En un país donde la economía ha fluctuado drásticamente a lo largo de las décadas, es esencial monitorear de cerca estos indicadores. Los próximos meses serán cruciales para determinar si este repunte se sostiene o si, por el contrario, volveremos a una recesión más profunda. La urgencia por implementar políticas eficaces que aborden las necesidades de la población se vuelve cada vez más evidente.

Scroll al inicio