Joven correntina se fue a Perú con un hombre que conoció online y su familia pide ayuda para contactarla

El padre de la joven contó que el contacto existe, pero es limitado y atípico: no hay audios ni fotos recientes y no cuentan con una ubicación concreta. La familia teme por su salud, habló de posibles maniobras de manipulación y pidió datos verificables sobre su situación.

Jorge Bogarín, papá de Ruth, relató que el joven con quien su hija viajó, Edwin Escalante Valencia, de 26 años y nacionalidad peruana, estuvo previamente alojado durante dos semanas en la casa familiar. «Nosotros le abrimos las puertas de nuestra casa a este muchacho y estamos desesperados, quebrantados, porque no sabemos en qué condiciones se encuentra mi hija», expresó.

La relación comenzó de manera virtual, a través del juego online Free Fire. Según explicó Bogarín, el vínculo se fue profundizando hasta que el hombre decidió viajar a la Argentina para conocerla personalmente. «Se hicieron novios virtuales. Nosotros nos enteramos cuando él estaba por venir. Entonces le dijimos que venga a casa, le hicimos un espacio en nuestro living para poder conocerlo y ver quién era», contó. La llegada se produjo el 20 de agosto de 2025.

Durante su estadía, en la ciudad de Corrientes, surgieron tensiones cuando Escalante manifestó su intención de viajar de regreso a Perú con Ruth. La familia se opuso a que la joven se fuera en ese momento. «Él saca los pasajes para volver, iba a pasar primero por Chile, y le dice a mi señora que quería llevarse a Ruth y mi señora le dice que no. Él se despide de nosotros de manera áspera», relató Bogarín. Ruth conocía la negativa de sus padres y, según su papá, «creo que ella habrá querido irse».

Al advertir su ausencia, la familia realizó la denuncia y dio aviso a la Policía. Horas más tarde, un móvil interceptó a la pareja en la terminal. Allí, Ruth realizó una exposición manifestando que se iba por su propia voluntad. Sin embargo, su padre sostiene que ese testimonio no reflejaba su forma habitual de expresarse. «Yo la conozco y utilizó términos de vocabulario que no conocía, eran las palabras de él, estaba manipulada», afirmó.

Desde entonces, el contacto con Ruth es limitado y atípico: no hay audios, no hay fotos recientes y no existe una ubicación precisa. De acuerdo con información obtenida a través de la Policía peruana, la joven estaría en la zona de Arequipa, en un área rural. A esto se suma la preocupación por su salud. «Tenemos entendido que no está bien, que estaba internada en el hospital local con vómitos y diarrea. Ella estaba haciendo un tratamiento por problemas estomacales», explicó Bogarín, al medio Data Chaco.

Ante este escenario, la familia realizó una denuncia vía Interpol y se investiga un posible caso de trata de personas. El reclamo central apunta a poder confirmar datos básicos y concretos. «Lo que necesitamos es tener un número alternativo, tener un domicilio y saber dónde y cómo se encuentra, y verla para saber qué problemas de salud tiene», sostuvo.

Bogarín remarcó que la familia no rechaza la relación, sino la forma en que se dio la partida y el actual silencio. «No nos oponemos a la relación, pero queríamos que se conozcan de a poco como cualquier relación de novios», señaló. Y agregó: «La ley es fría, dice la mayoría de edad, pero queremos saber en qué condiciones está nuestra hija».

En un mensaje directo hacia Ruth, su padre apeló a la posibilidad de diálogo y contención familiar. «La casa, las puertas están abiertas. Lo que pasó tiene solución porque se habla. Somos padres que entendemos las cosas», dijo. También dejó un mensaje dirigido a la pareja de la joven: «Si se va a hacer responsable, que hable como un hombre, que no se esconda detrás de una mujer. Necesitamos un domicilio real, no algo ficticio».

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