Matías Tabar, contratista de la refacción en el country Indio Cuá, confirmó que los pagos por el trabajo realizado se realizaron en efectivo. En una declaración reciente, Tabar describió la labor como una “lavadita de cara”, destacando que el proceso de la obra comenzó con una solicitud, que fue ampliándose a medida que avanzaban los trabajos. El incidente ha surgido en medio de un contexto laboral donde, según el contratista, “todo el mundo trabaja en negro”.
Tabar justificó el uso de efectivo haciendo hincapié en las prácticas comunes dentro del sector, donde la informalidad predomina. Afirmó que el monto final de la obra se establece tras una serie de solicitudes adicionales, lo que puede generar confusiones sobre el costo total. Esto plantea interrogantes sobre la transparencia en las transacciones y la regulación de trabajos de este tipo en la zona.
La situación ha generado interés no solo por la naturaleza del trabajo en sí, sino también por las implicaciones legales y fiscales que acarrea el uso de pagos en efectivo en obras privadas. A medida que surgen más detalles, las autoridades podrían tener que investigar estas prácticas en el sector de la construcción. La cuestión de la informalidad laboral sigue siendo un tema crítico en el país.











