El sistema de transporte público en Argentina ha experimentado un aumento en las tarifas de colectivo, tren y subte, dejando a los usuarios con un saldo negativo en sus tarjetas SUBE. A partir de este mes, los pasajeros pueden viajar incluso sin crédito, lo que representa una opción crucial para quienes dependen del transporte público en su día a día. La nueva modalidad establece un saldo negativo de hasta 100 pesos, aplicable a los viajes en colectivo, tren y subte, en todo el país. Este cambio fue anunciado a principios de febrero de 2025, generando reacciones mixtas entre los usuarios y expertos en movilidad.
La actualización de tarifas en el transporte público ha ido en línea con la inflación y los aumentos de precios generales que el país ha experimentado en los últimos años. Desde el 1 de marzo de 2025, los precios de los pasajes son los siguientes: el colectivo parte de los 130 pesos, mientras que el tren y el subte tienen tarifas que varían según la distancia y la línea respectivamente. Estos ajustes reflejan la necesidad de mantener la sostenibilidad del sistema de transporte, aun cuando muchos usuarios se ven afectados por la escasez de recursos. La medida del saldo negativo se implementa como una manera de asegurar que los más vulnerables puedan seguir accediendo al transporte esencial.
Ajustes en las tarifas de transporte público
Las tarifas actuales marcan un incremento significativo en comparación con las cifras del año anterior. En 2023, por ejemplo, el costo del pasaje de colectivo era de solo 100 pesos, lo que indica un aumento del 30% en un lapso de apenas un año. Por su parte, las tarifas del tren y el subte han aumentado en proporciones similares, haciendo evidente que el costo del transporte se está convirtiendo en una carga cada vez más pesada para los ciudadanos. Este aumento en las tarifas ha suscitado críticas por parte de grupos de defensa de los derechos de los usuarios, quienes argumentan que el costo de vida no ha acompañado a los ingresos de la mayoría de la población.
El saldo negativo que permite a los usuarios viajar sin créditos disponibles presenta tanto ventajas como desventajas. Por un lado, facilita la movilidad en momentos de apuro financiero, evitando situaciones en las que las personas no puedan acceder al transporte debido a un saldo insuficiente. Sin embargo, a largo plazo, esta práctica podría generar una dependencia del sistema, lo que llevaría a un ciclo donde los usuarios constantemente operan con deudas en sus tarjetas. Esto plantea desafíos para las autoridades locales en términos de gestión del sistema y financiamiento sostenible.
El contexto actual de crisis económica en Argentina también debe ser considerado a la hora de evaluar estas tarifas. En un país donde la pobreza se ha incrementado en los últimos años, cualquier ajuste en el costo de vida, incluyendo el transporte, puede tener repercusiones severas en la calidad de vida de millones de personas. Comparaciones con sistemas de transporte en otras ciudades de América Latina muestran que, aunque el transporte público suele estar subsidiado en muchas regiones, Argentina enfrenta un contexto singular de alta inflación y fluctuaciones económicas que dificultan la implementación de soluciones efectivas y justas.











