Esta mañana, familiares y amigos de los militantes Darío Santillán y Maximiliano Kosteki escracharon al ex presidente Eduardo Duhalde en la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). La acción se produce en el contexto del recuerdo de los asesinatos de los jóvenes, ocurridos en 2002, y la constante lucha por justicia. Los manifestantes fueron escoltados por el personal de seguridad fuera del edificio que alberga al evento donde se encontraba Duhalde.
El reclamo de los asistentes se centra en la necesidad de que se esclarezcan los crímenes y que se haga justicia por las muertes de Santillán y Kosteki. A medida que la propuesta de nuevas políticas se discute en el ámbito académico, la presencia del ex mandatario eludió el foco de atención que estos familiares esperaban generar. La acción de escrachar a Duhalde refleja el dolor y la indignación que persiste por la impunidad en casos de violencia política.
La situación en la UNLa también pone de relieve la continua tensión entre los sectores que reclaman justicia y aquellos que han ocupado posiciones de poder en la historia reciente del país. Este tipo de manifestaciones subrayan el deseo de memoria y lucha de las organizaciones sociales en Argentina, que exigen que no se olvide el pasado y se reconozcan los derechos de las víctimas.











