Director de app de mandados justifica estatus de repartidores en debate laboral 2025





Gabriel Buenos, director de una conocida aplicación de mandados, ha declarado que los repartidores de su plataforma no deberían ser considerados empleados, a pesar de que él ocupa un cargo asalariado en la empresa. Esta afirmación se produce en medio del debate vigente sobre la reforma laboral en el país, donde numerosas aplicaciones de economía colaborativa se enfrentan a la presión de clasificar a sus trabajadores como empleados para garantizar mejores derechos laborales. Buenos hizo sus declaraciones en una rueda de prensa celebrada el 12 de marzo de 2025, en la sede de la empresa en la ciudad de Buenos Aires. La discusión cobra relevancia frente a las tendencias actuales de regulación y reconocimiento de derechos laborales en el sector tecnológico.

Los argumentos presentados por Buenos se basan en la idea de que los trabajadores de la aplicación, al operar de manera independiente, tienen «naturalezas distintas» en comparación con los empleados tradicionales. Aseguró que la flexibilidad y autonomía que brindan estas plataformas son esenciales tanto para los repartidores como para los consumidores, quienes se benefician de un servicio rápido y eficiente. En su visión, clasificar a los repartidores como empleados podría perjudicar la operativa y el modelo de negocio que ha llevado al crecimiento exponencial de estas aplicaciones.

El Debate Sobre la Clasificación de los Trabajadores

La discusión sobre la clasificación de los trabajadores de plataformas se intensificó con la emergencia de legislaciones que buscan proteger a los trabajadores de la economía digital. Muchos expertos advierten que la falta de reconocimiento como empleados puede dar lugar a la explotación y a un modelo que favorece la precarización del trabajo. La reforma laboral propuesta en diferentes países busca asegurar sueldos mínimos, cobertura de salud y otros beneficios que, actualmente, raramente se otorgan a los repartidores de aplicaciones.

Históricamente, el surgimiento de las aplicaciones de reparto ha sido visto como una solución a problemas existentes en el mercado laboral. Sin embargo, también ha generado un intenso debate sobre las condiciones y derechos laborales de sus trabajadores. La reciente inclinación hacia una regulación más estricta en Europa y América Latina podría influir en cómo se desarrollará la situación en otras regiones, incluido el mercado argentino.

Consecuencias Potenciales de Esta Postura

La defensa de que los repartidores no sean considerados empleados podría tener profundas repercusiones en el sector laboral. Si bien proporciona a los trabajadores la flexibilidad que muchos valoran, también perpetúa un modelo que deja a los mismos marginados en términos de derechos y beneficios. Un incremento de tensiones entre plataformas y gobiernos podría resultar en un aumento de protestas de trabajadores que luchan por dignidad y reconocimiento en un entorno laboral en constante cambio.

Es probable que las declaraciones de Buenos generen un debate aún más acalorado en los medios y en la esfera pública. Las posturas enfrentadas sobre la protección del trabajador frente a la necesidad de innovación serán un tema central en la agenda política y social en los próximos meses. La capacidad de respuesta del sector a esta problemática marcará de manera significativa el futuro de los trabajos en el ámbito digital y su regulación.


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