Crisis económica 2025: morosidad récord en créditos y caída de rentabilidad bancaria


En el contexto de la crisis económica que afecta al mundo en 2025, los bancos han emitido alertas sobre un récord histórico de morosidad en créditos, con un incremento preocupante en la falta de pago por parte de las familias. Según el último informe del Banco Central, la morosidad en los créditos ha alcanzado el 8,3%, el nivel más alto en 18 años. Esta situación se ha visto agravada por el aumento en las tasas de interés y el estancamiento económico que afecta a la mayoría de los sectores productivos en el país. La combinación de estos factores ha generado una ola de endeudamiento que, en muchos casos, se convierte en una deuda sinfín.

Impacto en el sistema financiero

La carga de la morosidad no solo afecta a los deudores, sino que también repercute negativamente en la rentabilidad de las entidades bancarias. De acuerdo con los últimos datos, la rentabilidad de los bancos ha caído un 15% en comparación con el año anterior, lo que ha llevado a muchos de ellos a revaluar sus estrategias de negocio. Con una creciente proporción de créditos en riesgo, los bancos se ven forzados a aumentar las provisiones para pérdidas, afectando su capacidad de otorgar nuevos préstamos. Este ciclo vicioso puede provocar un encarecimiento del crédito y limitar el acceso a financiamiento para futuros proyectos.

Contexto y análisis

Esta situación de morosidad récord no solo es un signo de la difícil situación económica actual, sino que también evoca recuerdos de crisis pasadas, como la de 2008, donde la morosidad priorizó la inestabilidad financiera. En comparación, en aquel momento, la morosidad llegó a 7,5% en su punto más alto, aunque la economía global se recuperó más rápidamente en los años siguientes. Sin embargo, en la actualidad, hay diferencias significativas en cuanto a las políticas fiscales y monetarias que se han implementado, lo que complica aún más las perspectivas de recuperación. La falta de medidas efectivas y el descontento social, sumado al aumento del costo de vida, pueden llevar a una mayor agitación económica en los próximos años.

En este escenario, el consumidor se encuentra atrapado en un dilema: continuar pagando su deuda o evaluar la posibilidad de una declaración de quiebra, lo que puede llevar a una mayor inestabilidad en el mercado de vivienda y bienes. Así, las familias enfrentan la amenaza no solo de perder sus hogares, sino también de contribuir a una crisis económica que puede afectar a generaciones enteras. Los bancos, por su parte, deben lidiar con la creciente presión de no solo proteger su solvencia, sino también asegurar que el crédito siga fluyendo, vital para la economía.


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