La reciente liberación del cepo cambiario en Argentina implicó la segunda gran devaluación en menos de dos años que lleva la gestión del presidente Javier Milei: la primera del 108% en diciembre de 2023, le siguieron las minidevaluación del 2% mensual hasta ahora y la oficialización de las bandas cambiarias que generan nuevos saltos devaluatorios del 8% al 10%.
Es sabido que este encarecimiento del dólar, comparado con el peso, tendrá grandes implicancias económicas para las PyMEs y las familias Argentinas: volverán a encarecer insumos productivos, alimentos y servicios.
A medida que avanza abril 2025, las expectativas sobre cómo esta medida afectará los precios y el poder adquisitivo de las familias son todas negativas: se espera que en abril 2025 la inflación general salte por arriba del 6%; pero el precio de los alimentos, medicamentos y servicios esenciales vuelvan a subir un 8% a 10%, que se sumarán a una inflación general que superó el 56% anual en la era Milei.
La eliminación de las restricciones para la compra de dólares tiene también potencial de generar consecuencias negativas en el mercado interno, la principal de ella el salto en la inflación y otros como:
- Aumento de la demanda de dólares: Con el cepo levantado, se espera que la demanda de dólares aumente, lo que podría llevar a una presión al alza sobre el tipo de cambio. Esto podría repercutir en los precios de los bienes y servicios en el mercado local.
- Especulación: La posibilidad de que el dólar se aprecie rápidamente puede incentivar a los agentes económicos a especular con el tipo de cambio, aumentando la volatilidad en los precios.
- Suba en los precios internos: Con un dólar más libre, es probable que muchas empresas ajusten sus precios de acuerdo con el nuevo tipo de cambio, reflejando los costos de importación y otros gastos dolarizados.











